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Ahhh...sí.

Yo creía tener todo conocido,en mis mas de tres décadas de relojero...
...y pensaba también ,que ya nada podría ocurrirme ,ni sobresaltarme porque casi todo me había ocurrido ya.....jeje....

Sin embargo,los fierros son fierros  y esta vez no hablo de relojes...no.

Hablo de persianas metálicas....
Resulta que en uno de los tantos sábados, en que el horario de las 13 hs. marca el final de la semana de trabajo,toca el portero un cliente, (de esos que siempre llegan a último momento,o de los típicos que te dicen"vine ayer y Ud. ya se había ido".)

El caso es ,que le abrí la puerta del negocio con la persiana a medio bajar...y le grité :¡EMPUJEEEEE!

Mas obediente que "pibe en vísperas de reyes", entró  al negocio y tras el se desplomó la cortina.
¡UY!...Grité .
¡AY!...gritó El.
¿Le pasó algo?-
_NO-me contestó ,blanco como tiza.
Finalizado el diálogo fluido ,los dos reaccionamos pensando que hacer ,para solucionar el problema.

_No se preocupe-,le dije.Ahora salgo y busco ayuda.
Meto mis manos en los bolsillos para buscar la llave de la puerta de calle ,por donde entro y salgo cada día y nada.Las llaves no estaban.

Bueno,(me dije) estarán seguramente en el cajón de los papeles...busco y nada....
Ya está! no se preocupe ,(le dije al cliente que para estos momentos ya estaba todo transpirado del calor infernal que hacía dentro del local todo cerrado)....llamo por celular a mi hija,para que me traiga el duplicado de la llave.

Busco mi mochila donde tengo todos mis bártulos( cepillo dental,jabón,aceite lubricante para relojes,pastillas para el mal aliento,la pinza mini para relojes mini,dos mallas de cuero lagarto antiguas para una cliente que nunca vino a retirarlas...(entre otras tantas cosas de suma necesidad y urgencia).Pero, el celular no estaba.

Para aflojar tensiones, le pregunté si jugaba Generala.
No.Me contestó,...(y aclaró que solo jugaba truco).
¡Sonamos!-Le dije .Yo no se jugar al truco.

Como disparado por un cañón antiaéreo FLAK 50, este hombre empezó a golpear la persiana y con gritos desaforados,( propios del calor que lo invadía) ,logró llamar la atención de una vecina que volvía de la feria con el changuito cargado de verduras.
Como la sra. me conocía, me llamó por el nombre: Relojero:¿otra vez se quedó encerrado?
Hasta que logré explicarle,(porque además era medio sorda)  pasaron largos minutos .
Finalmente, fue a su casa y por teléfono me solucionó el problema.
Salimos con la llave de mi hija ...
deshidratados y ojerosos.Nadie creyó que el problema fue la persiana.

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